El café, esa deliciosa bebida que se toma caliente a toda hora, en especial en la mañana por sus propiedades estimulantes, es amada en todo el mundo. Sus granos provienen del cafeto, un arbusto africano que para crecer necesita mucha humedad y un clima estable, por ello es que se cultiva principalmente en los países próximos a la línea del Ecuador.

De entre las variedades de granos de café tenemos dos grandes grupos de semillas, las arábigas y las robustas. De ellas se han creado cepas locales, dando paso a un tercer conjunto: las mezclas.

La mayoría de las marcas comerciales que conocemos vienen de las semillas arábigas, originarias de Etiopía. Fue el primer tipo de café en ser cultivado y es un grano claro que contiene poca cafeína en comparación con la robusta. Se produce en países como Brasil o Vietnam, sin embargo, es el favorito en Europa.

La semilla robusta se diferencia de la arábiga por ser más amarga que ácida y al tener menos aroma, no es tan apetecida en el mercado. No obstante, se han creado muchísimas mezclas a partir de las variedades de granos de café de semillas arábigas y robustas, para obtener lo mejor de ambas.

SUBTIPOS DE SEMILLAS

Peaberry: es uno de los cafés más extravagantes. Se cultiva en el monte Kilimanjaro y se obtiene del fruto mismo.

Moka: que no debe confundirse con el preparado con cacao, aunque su sabor recuerda al chocolate. Es un tipo de baja acidez, originario de Yemen.

Kopi Luwak: de entre las variedades de granos de café, este sería el más exótico y caro, ya que su sabor depende del civeta, un mamífero. Son las deposiciones del animal (los granos digeridos) el resultado que conocemos como Kopi Luwak. Se produce en Indonesia y su gusto es más bien dulce, con toques de chocolate y caramelo.

Sierra Nevada de Santa Marta: café colombiano que resalta por sobre sus pares debido a su percepción caramelizada, ácida y amarga a la vez, con un dejo a pan tostado. Su cultivo se realiza con respeto hacia el entorno, gracias a los métodos de producción de indígenas locales.

Kenya AA: de origen africano, es cultivado principalmente por pequeños productores del continente. Posee un sabor intenso, mucho cuerpo y un agradable aroma a frutos del bosque.

Café Blue Mountain: otro de los más deliciosos y caros, con un suave pero potente gusto. Es producido en Jamaica y muy apetecido por los japoneses.

Harrar: originario de Etiopía, todo el proceso de obtención de estos granos se realiza manualmente. Es un café bastante ácido con toques frutales.

Toraja Kalossi: otra variedad de Indonesia, de alta calidad por el equilibrio en su acidez.

Java: se caracteriza por un sabor fuerte, dulce y picante a la vez. Su origen es indonesio (Isla de Java) y es uno de los cafés más caros.

Tarrazú: debe su nombre a una región de Costa Rica donde se produce este café y se le considera uno de los mejores. Es muy ácido, pero suave y posee un gusto achocolatado, con un dejo amaderado.

Yirgacheffe: otro café de Etiopía, que se identifica por su gran cuerpo y dulzor, con un toque discreto de acidez y un leve sabor frutal.

Mandheling y Lintong: procedente de Indonesia; su sensación penetrante a hierbas y su baja acidez son característicos.

Java-Moka: es la mezcla de granos más antigua conocida. Por el comercio que se daba en Asia, se creó accidentalmente esta combinación que dio origen a este subtipo de café, que combina lo mejor de las semillas arábigas y robustas.