El café es una de las bebidas más antiguas del mundo, y se cuenta que incluso ya en el Siglo 16 lo tomaban los sabios Sufíes para mantenerse despierto mientras realizaban sus oraciones. Aún más, hay ciertos estudios que demuestran la existencia de su consumo en Etiopía, varios siglos antes que estos tiempos.

Desde su origen en África luego se fue extendiendo a distintos lugares hacia el norte, siendo en Arabia donde sus granos se tostaron y molieron por primera vez para ser preparados como se consumen hoy.

Dada su masificación, ha sido ampliamente estudiado hace más de dos siglos, siendo el médico alemán Ferdinard Runge quién primero inició los estudios más serios sobre la cafeína.

Dentro sus incontables beneficios del café mencionamos algunos:

  • El café puede mejorar los niveles de energía: esto, pues su compuesto de cafeína actúa a nivel cerebral generando una serie de reacciones que mejoran el funcionamiento general de éste.
  • El café tiene altos niveles de antioxidantes: en muchas dietas de occidente el café puede ser una de las mayores fuentes de antioxidantes dentro de la dieta. Incluso muchos estudios demuestran que alguna gente obtiene más antioxidantes del café que del consumo de frutas y verduras que realizar (sobretodo en personas con bajos niveles de consumo de esos productos).
  • El café puede ayudar a disminuir peso: esto ocurre pues en general ayuda a mejorar los niveles metabólicos entre un 3% a 11%, por lo cual es ampliamente usado en casi todos los suplementos alimenticios que buscan quemar mayor cantidad de grasa.
  • La cafeína puede mejorar el rendimiento físico: el café puede aumentar los niveles de adrenalina, de hecho ciertos estudios muestran aumentos de rendimiento entre un 11 a 12%.
  • Protección cardiovascular: algunos estudios en Japón han demostrado que el consumo de café puede contribuir a reducir problemas cardiovasculares.